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El problema no es como llegar a la luna, es nuestra mentalidad.

El problema no es como llegar a la luna, es nuestra mentalidad. | Láman Carranza
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Ciencias
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Lamán Carranza
April 15, 2026
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Versión auditiva del artículo

Hoy quiero empezar preguntándoles:

¿Cuántas veces han dicho
“ojalá hubiera hecho esto”,
“si no hubiera hecho tal cosa estaría mejor”?

si seguimos mirando el retrovisor…

vamos a terminar estrellándonos con el futuro.


La semana pasada hablábamos justo de eso:
de cómo a veces nos sentimos más cómodos discutiendo lo que ya ocurrió…
que imaginando lo que viene.

Tal vez porque el pasado ya lo conocemos.

El futuro, en cambio, exige algo más incómodo: cambiar.


Hay una frase muy atribuida al espíritu de Mafalda, el personaje de Quino, que plantea una idea provocadora:

¿No sería más progresista preguntar dónde vamos a seguir…
en vez de dónde vamos a parar?


Y la pregunta hoy deja de ser filosófica…

porque ya hay gente intentando responderla de manera muy concreta.

Mientras aquí seguimos resolviendo debates del siglo pasado…

hay científicos tratando de resolver cómo sobrevivir 14 días seguidos sin luz solar.

Eso dura la noche en la Luna.

Catorce días donde no hay amanecer.
Catorce días donde la energía solar no funciona.
Catorce días donde la tecnología no puede fallar.


Por eso, el siguiente paso después de Artemis no es simbólico…

es práctico:

Cómo generar energía constante fuera de la Tierra.

Y la respuesta que se está diseñando es directa:

reactores nucleares compactos en la superficie lunar.

No porque sea espectacular.
Porque es necesario.


Cada vez que la humanidad se enfrenta a un límite físico…

cambia su forma de pensar.

No solo su tecnología.

Su mentalidad.

Porque cuando el entorno cambia…

las ideas también cambian.


Durante siglos pensamos que el mundo terminaba en el horizonte.

Después entendimos que el planeta era redondo.
Después entendimos que la Tierra no era el centro del universo.
Después entendimos que podíamos salir de la atmósfera.

Ahora estamos entendiendo algo más:

Que el futuro no se está organizando únicamente en función de la Tierra.

Y eso cambia la forma de dramatizar nuestra existencia, por decirlo de alguna manera.


Porque el verdadero impacto de Artemis no está solamente en la Luna.

Está en la forma en que redefine lo que consideramos posible.

Cada época tiene su propia frontera mental.

Hubo un tiempo en que la frontera era cruzar océanos.
Hubo un tiempo en que la frontera era dominar la electricidad.
Hubo un tiempo en que la frontera era conectarnos digitalmente.

Hoy, la frontera es aprender a operar en entornos extremos.

Resolver lo que antes parecía imposible.

Y esa mentalidad —la de resolver problemas difíciles— siempre termina generando cambios donde sí vivimos.


Tal vez por eso el punto no es si habrá o no reactores en la Luna en 2030.

El punto es que el mundo ya empezó a hacer preguntas distintas.

Preguntas que obligan a pensar hacia adelante.

Porque el futuro no es un lugar al que llegamos.

Es un lugar que se vuelve posible…
cuando dejamos de pensar con lógica del pasado.


Tal vez por eso hoy la reflexión es muy simple:

Si seguimos mirando el retrovisor…

vamos a perder de vista el camino que se está abriendo enfrente.

Y el futuro, como siempre, no espera a que estemos listos, avanza.

La pregunta es si vamos a avanzar con él.

Y la respuesta es que sí se puede,
siempre y cuando queramos.


Fíjense que hace apenas unos días,

cuatro jóvenes mexicanas participaron en la Olimpiada Europea Femenil de Matemáticas,

compitiendo contra 66 países.

México se colocó en el lugar 19 a nivel mundial…
y fue el segundo mejor de América Latina.

El resultado:

  • Dos medallas de plata,
  • una de bronce…
  • y una mención honorífica.

Esto demuestra algo muy importante:

El talento para construir el futuro…
ya existe.

La pregunta es si vamos a decidir impulsarlo…

o seguir mirando el retrovisor.


Foto: Un momento de sombra, luz y asombro en la travesía de Artemis II: un eclipse solar. Durante el sobrevuelo lunar del 6 de abril, el Sol, la Luna y la nave Orion se alinearon, lo que creó un eclipse solar desde la perspectiva de la tripulación.


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