¿Cuánto nos cuesta no aprovechar las matemáticas?
Lamán Carranza
Versión auditiva del artículo
Las matemáticas no solo están presentes en las aulas o en los cálculos científicos: también desempeñan un papel fundamental en el crecimiento económico de los países. Desde optimizar los procesos de producción hasta mejorar el aprovechamiento de los recursos, su aplicación puede marcar una diferencia significativa en la productividad de las empresas y en la calidad de vida de las personas.
La semana pasada reflexionábamos sobre cómo las matemáticas pueden ayudarnos a llegar a tiempo al trabajo y cómo, detrás de la puntualidad de los trenes en Japón, existe una compleja organización sustentada en cálculos. Hoy, la conversación va más allá de nuestro tiempo y plantea una pregunta fundamental: ¿Cuánto dinero pierde un país cuando no aprovecha las matemáticas?
El valor económico de las matemáticas
Sabemos cuánto cuesta construir una carretera, levantar un hospital o equipar una escuela. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a calcular cuánto podríamos generar si aprovecháramos mejor el conocimiento científico y matemático que ya tenemos.
Esta es una cuestión que algunos países han comenzado a estudiar. Renato Iturriaga, investigador del Centro de Investigación en Matemáticas y editor del nuevo número de la revista Obsidiana, publicó un artículo en el que explica cómo Reino Unido y Francia han calculado la proporción de sus economías vinculada con actividades que requieren matemáticas avanzadas.
Los resultados permiten dimensionar la importancia de este conocimiento.
En Reino Unido, las actividades intensivas en matemáticas representan alrededor del 19% del producto interno bruto (PIB), equivalente a aproximadamente 760 mil millones de dólares. Esta cantidad supera el 40 % de todo lo que México produce en un año.
En Francia, la proporción ronda el 18 %, mientras que en Brasil alcanza el 4 %.
¿Y dónde se encuentra México? De acuerdo con las cifras mencionadas, las actividades intensivas en matemáticas representarían entre el 2 % y el 3 % de nuestra economía.
Estas diferencias invitan a reflexionar sobre las oportunidades que podría aprovechar México si fortaleciera la aplicación del conocimiento matemático en sus actividades productivas.
Cómo las matemáticas mejoran la productividad de las empresas
Para comprender el impacto de las matemáticas en la economía, pensemos en una empresa dedicada a fabricar autopartes.
Puede contar con maquinaria moderna, cientos de trabajadores y una inversión millonaria, pero si no calcula adecuadamente sus procesos, corre el riesgo de desperdiciar materiales, perder tiempo y producir menos de lo que realmente podría.
Mediante modelos matemáticos, una empresa puede organizar mejor su producción, anticipar fallas y aprovechar sus recursos de manera más eficiente. Al fabricar más productos con menos tiempo y materiales, mejora su competitividad.
Ahora imaginemos que esta situación se repite en miles de empresas de un mismo país.
El resultado potencial es una mayor producción, mejores oportunidades de empleo y una economía con más posibilidades de crecer.
Las matemáticas, por tanto, no se limitan a resolver ecuaciones: también permiten tomar mejores decisiones, optimizar procesos y encontrar soluciones a problemas que tienen consecuencias económicas concretas.
Del crecimiento económico a la calidad de vida
Cuando hablamos de crecimiento económico o de porcentajes del PIB, podemos pensar que se trata de cifras que únicamente interesan a los economistas. Sin embargo, detrás de esos números se encuentra una parte importante de nuestra vida cotidiana.
Una economía capaz de generar más riqueza puede crear mejores empleos, aumentar los ingresos de las familias y ampliar los recursos que el gobierno recauda mediante impuestos.
Estos recursos pueden contribuir a financiar hospitales, equipar escuelas, mejorar carreteras, fortalecer los servicios públicos y atender diversas necesidades de la sociedad.
Por supuesto, el crecimiento económico no garantiza por sí solo que todos se beneficien por igual. También importa cómo se distribuye la riqueza y qué decisiones se toman respecto al gasto público.
No obstante, aprovechar mejor el conocimiento científico y matemático puede generar oportunidades para mejorar la productividad y ampliar las posibilidades de desarrollo de un país.
México: el reto de conectar la ciencia con la industria
Una de las preguntas más importantes es cuántos problemas que cuestan millones de pesos podrían resolverse si existiera una mayor colaboración entre la investigación científica y la industria mexicana.
El conocimiento matemático puede contribuir a resolver dificultades en los procesos productivos, reducir desperdicios y encontrar nuevas formas de utilizar los recursos disponibles. Para lograrlo, es necesario que ese conocimiento encuentre aplicaciones concretas en las empresas y en los sectores que impulsan la economía.
Por eso, la reflexión de Renato Iturriaga resulta relevante: conocer el valor económico de las matemáticas es un primer paso, pero también debemos encontrar la manera de traducir ese conocimiento en innovación, productividad y oportunidades para México.
Durante años, muchos estudiantes se han preguntado en el salón de clases: «¿Y para qué me van a servir las matemáticas?».
La respuesta va mucho más allá de aprobar una materia. Como vimos en la reflexión anterior, pueden ayudarnos a recuperar minutos de nuestro tiempo. Pero también pueden contribuir a que las empresas sean más eficientes, a que se generen empleos y a que la economía tenga mayores posibilidades de crecimiento.
¿Cuánto nos cuesta no invertir en conocimiento?
Para dimensionar las cifras, durante la conversación surgió una comparación con los programas sociales de México. La cantidad mencionada, equivalente a más del 40 % de lo que produce el país en un año, se comparó con el financiamiento de aproximadamente 30 años del programa de pensiones para adultos mayores.
La magnitud de esta comparación permite comprender que las actividades económicas relacionadas con las matemáticas no representan un asunto menor. Su impacto potencial se extiende a la productividad, la generación de riqueza y los recursos disponibles para atender las necesidades de la población.
Por ello, invertir en ciencia, matemáticas y conocimiento es una apuesta por el desarrollo. Comprender su valor y aprovecharlo mejor resulta fundamental para construir una economía con mayores oportunidades.
La falta de comprensión sobre la importancia de invertir en conocimiento también puede tener un costo: el de las oportunidades que dejamos pasar y las soluciones que no llegamos a desarrollar.
Una reflexión final
Las matemáticas están presentes en muchas más actividades de las que imaginamos. Su aplicación puede ayudarnos a optimizar procesos, mejorar la productividad y generar valor económico, con posibles beneficios para las empresas y la sociedad.
México tiene el reto de fortalecer el vínculo entre la investigación científica y la industria, de modo que el conocimiento se convierta en innovación y nuevas oportunidades de desarrollo.
Quizá ha llegado el momento de cambiar la pregunta que tantas veces escuchamos en las aulas.
En lugar de preguntarnos cuánto cuesta invertir en matemáticas, deberíamos comenzar a preguntarnos cuánto nos está costando no aprovecharlas.
Para profundizar en estos temas, te invitamos a conocer el nuevo número de *Obsidiana*, titulado *Matemáticas en todas partes*, disponible en www.obsidianadigital.mx.
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